
Nací el 7 de octubre de 1986 en la Ciudad de México. Crecí en una familia profundamente unida, rodeado de amor y con una educación que desde muy temprano nos enseñó el valor del esfuerzo, la responsabilidad y el sentido de vida.
Soy el segundo de tres hermanos —Ana y Juan Pablo— y desde niño mis padres, José y Patricia, se preocuparon por darnos un entorno que favoreciera nuestro desarrollo en todos los sentidos.
Desde joven, la enfermedad estuvo presente en casa. A mi mamá le diagnosticaron esclerosis múltiple, y mi papá enfrentó cáncer de vejiga y un infarto. Vivir de cerca esos procesos marcó profundamente mi forma de ver la vida y fue sembrando, poco a poco, una vocación clara hacia la medicina.
En 2005 ingresé a estudiar medicina en la Universidad Panamericana. Durante la carrera confirmé ese interés por entender al ser humano en su dimensión más completa, no solo desde lo biológico, sino también desde lo emocional y lo existencial.
En 2010, mientras cursaba el internado médico de pregrado, un accidente cambió mi vida de forma radical. Un camión de basura cayó desde un segundo piso del periférico sobre mi auto, provocándome una lesión medular completa a nivel C6. Perdí el movimiento de brazos y piernas, así como la capacidad de respirar por mi cuenta.
Las semanas siguientes en terapia intensiva estuvieron llenas de incertidumbre, cuestionamientos y momentos muy difíciles. Fue una etapa en la que, más allá del diagnóstico, tuve que enfrentar lo que significaba perder el control sobre mi cuerpo y sobre el rumbo de mi vida.
Ahí comenzó un proceso de reconstrucción. Aprender de nuevo. Empezar desde lo más básico. Habitar el día a día. Identificar lo que sí estaba en su lugar. Enfocarme en lo que aún estaba en mis manos. Encontrar, poco a poco, una noción de sentido en medio de la incertidumbre.
Apoyado profundamente en mi fe y en mi familia —que han sido siempre pilares fundamentales—, comencé a recuperar algo de movimiento en los brazos, me adapté al uso de la silla de ruedas y fui retomando, paso a paso, cierta independencia.
Después de once meses hospitalizado, regresé a una vida distinta, en la que ya no se trataba de volver a lo que era, sino de aprender a construir algo nuevo.
Con el apoyo de muchas personas y un esfuerzo sostenido, logré concluir la carrera de medicina en 2011. Ese mismo año inicié a compartir mi experiencia en distintos espacios, dando las primeras conferencias de lo que con el tiempo se convertiría en una parte importante de mi vida profesional.
En 2012 ingresé a la residencia en psiquiatría en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, donde me formé hasta 2016. Durante esos años tuve la oportunidad de rotar en instituciones como el Instituto Nacional de Cardiología, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el Instituto Nacional de Cancerología, entre otros.
Mi tesis, titulada “Razones para vivir: un estudio en población mexicana con conducta suicida”, fue reconocida por la Asociación Psiquiátrica Mexicana y el propio Instituto Nacional de Psiquiatría.
Desde entonces, mi práctica clínica ha estado marcada no solo por la formación académica, sino por la experiencia vivida. Entender el sufrimiento humano dejó de ser únicamente un objeto de estudio para convertirse en algo profundamente cercano.
Desde 2016 soy profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, donde imparto la materia de Habilidades de Comunicación, y participo también como profesor adjunto en Bioética, Introducción a la práctica clínica y Psiquiatría. En 2024 me integré como profesor invitado al Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE).
En paralelo, en 2017 inicié un camino en el deporte de alto rendimiento dentro del Comité Paralímpico Mexicano, comenzando con natación. Obtuve mi clasificación internacional en la categoría S2 en Barranquilla, Colombia, y participé en competencias nacionales e internacionales, incluyendo eventos en Estados Unidos, Alemania y Colombia, así como en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019.
Posteriormente incursioné en la disciplina de lanzamiento de clava, participando en competencias como el Desert Challenge en Arizona y la serie mundial en Jesolo, Italia.
Desde 2011 he impartido más de 500 conferencias en México, Estados Unidos y España, abordando temas como resiliencia, gratitud, bienestar y sentido de vida, siempre desde la integración entre la psiquiatría y la experiencia personal.
Actualmente formo parte del cuerpo médico del Centro Médico ABC, soy miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana y de la American Psychiatric Association, y estoy certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría.
Desde 2019 estoy casado con Susana.Vivimos en la Ciudad de México.